Salimos para la localidad de Concordia el día
viernes por la tarde con mi hermana Noelia y mi novia Alejandra y obviamente
nuestro hijo/ mascota Oliver. Un viaje de mucha risa, mate y sándwiches de
jamón y queso (famosos en los viajes). Llegamos a la medianoche y nos fuimos
directo a la cama después de descargar todo de la camioneta.
El sábado comenzaban todos los preparativos
pre-competencia, como también abría la expo, el almuerzo de carbohidratos, el
parque cerrado para dejar las bicicletas y a la tarde la charla técnica. Todo
esto nos viene bien para mostrarnos como equipo, socializar con corredores, personal de la carrera y gente de los stand y aprovechar para contarles el proyecto del Team Amendola, mis experiencias como Triatleta
y la gran participación de mis patrocinadores, tanto dentro de la vida deportiva,
como los proyectos sociales con Weber y Avellaneda. Retiramos el kit (con muchos regalos), almorzamos, participamos
de la charla técnica, dejamos la bicicleta en el parque cerrado (PC) y nos
fuimos con Alejandra a nadar un ratito al lago para relajar, mientras Noe y
Oliver chapoteaban en la orilla. Al regresar a casa, las chicas se bajaron en
el camino para realizar una sesión de trote. (la cual fue todo un éxito)
Los preparativos a la noche se hicieron largos.
Hubo que planificar la estrategia de carrera y explicarle a las chicas como
iban a tener que abastecerme durante la misma, ya que habían permitido que se
recibiera ayuda de los de afuera. Finalmente tipo 23hs me acosté, sabiendo que
a las 4:30am comenzaría la cuenta regresiva para la largada.
Nos levantamos al horario acordado, desayuné
mientras las chicas preparaban todo lo que tenían que llevar más las cosas de
Oliver. Iba a ser un día largo, pero entretenido.
Llegamos al PC unos minutos antes de que abriera,
me dejaron pasar de todos modos y así pude empezar a preparar la bicicleta. A
medida que iban llegando los corredores, acompañantes y público, Oliver se
llevaba todas las miradas. Vestido con una remera amarilla con la publicidad de
Weber, zapatillas y gorra.
Salimos del PC y me fui directo al agua para
entrar en calor. El lago se encontraba bastante movido, pero era lo que había y
no se podía cambiar.
La largada fue rara, yo estaba delante con
Alejandro Prieto y escuchamos que dijeron 4,3,2,1 y a nadar!!!!! Salí a media
máquina para no quedar ahogado, pero ya al llegar a la primera boya que estaba
a unos 500m quedé alejado de la punta y solo. En la primera vuelta consigo
pasar a dos corredores más, y acomodarme un poco. La segunda vuelta fue
totalmente solitaria y así salí, en 7mo puesto a 9’ aprox. de la punta, bastante
lejos de lo que me hubiera gustado. En el momento que emerjo del agua me doy
cuenta que no tengo el chip, e instantáneamente recuerdo que no me lo había
puesto, “bueno, no me tomaran los parciales”.
Para la primer transición hay que correr
aproximadamente 400m, entré al PC, me puse los lentes, el casco y a rodar. En
un circuito de 6 vueltas con pavimento en excelente estado la idea que yo tenía
era ser conservador pero tratar de descontar unos minutos. Las chicas también
empezaban con las corridas ya que tuvieron que cargar varias botellas con la
hidratación y caminar 2Km donde sería el punto en el que me darían el
abastecimiento.
Vuelta a vuelta nos cruzábamos con Christian
Burgos alentándonos mutuamente. Poco a poco mantenía la diferencia con el puntero, y
me arrimaba a los otros. Las chicas por su parte alentaban, sacaban fotos, me
alcanzaban las caramañolas, me decían la diferencia con el puntero, avisaban
por celular a los amigos y familia como iba y además realizaban todo el
marketing para los sponsors.
Para la cuarta vuelta logro pasar a Prieto y
ubicarme 5to, pero el viento cada vez se ponía más fuerte y las subidas que no
son de gran pendiente, se hacían notar. A partir del Km150 me apareció un dolor
de cintura y de rodilla que no me había pasado antes, pero nada grave.
Finalmente encaró al parque cerrado en 5to
lugar con Alejandro Prieto delante mío por unos metros, él hizo una transición
rápida y yo me demoré un poco más hasta ponerme las zapatillas.
Momentos de la verdad si los hay en un Ironman
es en la maratón la cual se hacía en un circuito de 4 vueltas. Veo que Prieto
sale a un ritmo más fuerte del que yo quería llevar, así que miro el reloj y me
controlo. Noe y Ale alentando y diciendo “hace tu carrera”. Sigo hidratándome y
comiendo geles, las sensaciones en los primeros km era muy buena. El circuito
de atletismo es muy hermoso, al costado del camino está lleno de árboles, la
gente que te alienta, el locutor que te nombra cada vez que pasas y los chicos
de los puestos de hidratación que hacen un excelente trabajo. Paso la primer
vuelta y ahí noto que el calor era sofocante, sentía que la cabeza me
estallaba, veía como corrían algunos y me preguntaba “podrán mantener ese ritmo
toda la maratón, son bestias. No importa, vos seguí, hoy va a ser duro”. Al
Km12 me doy cuenta que la espalda y la cabeza me quemaba, me tiraba agua pero
no me enfriaba, parecía “radiador de coche viejo en pleno centro porteño” jeje.
Empiezo a caminar y trotar, me tiraba agua pero no alcanzaba. Unos km más
adelante comienzo a sentirme mal del estómago por lo que empiezo a estirar el
tiempo en comer algo. Completo la segunda vuelta y las chicas me veían que las
cosas no andaban bien, pero me gritaban “seguí como sea porque adelante están
igual y otros abandonando”.
La tercera vuelta fue terrible, caminando
mucho, por momentos tirándome al piso para estabilizar la vista que de a ratos
parecía nublarse. No aguantaba el calor en mi cuerpo. Cuando faltaban 5Km para
ir en busca de la última vuelta, apareció mi hermana gritándome “corre, corre,
vamos juntos pero seguí”. Yo, que estaba casi al borde del abandono, recuperé algo de fuerzas y me levanté. Noe me decía “Chris, venís bien, estas en el top ten, tenés que
terminar”. Me daba cuenta que se había convertido en una carrera de
supervivencia porque la temperatura rondaría los 35°, mucha humedad y el viento
había mermado.
Un poco antes de cumplir el Km 31 apareció Alejandra con Oliver, para hacer la posta, le pasó el perro a Noe y empezó a correr a mi lado.
“Vamos Chris, ya lo tenés, venís muy bien”. Como pude seguía e hice casi toda
la vuelta trotando a la par de Ale. Muchos empezaron acompañar a los
corredores, alcanzarles agua, a darles apoyo porque el clima nos estaba
destruyendo. A unos 2Km le dije a Ale “voy a terminar, y a esos dos corredores
de adelante los voy a pasar”. No sabía si tenían la vuelta perdida o estábamos
peleando el puesto, pero empecé a correr fuerte y los pasé y ya iba en busca de
la llegada cuando escuché a Noe gritar “Vamos!!!! Venís 7mo, todo, todo!!!!!”.
Mientras corría empecé a llorar, me alcanzó la bandera de Argentina/ Weber diciéndome: “llora pero corre, re bien, re bien!!!!”.
Quiero darles las gracias a Weber Saint-Gobain y al
Municipio de Avellaneda por confiar en mí, al apoyo de Osmecon junto a la
Fundación Médica de Lomas de Zamora, a Del Rio materiales eléctricos, natatorio
Tempo y Ulises Salón como también a mi nutricionista Gabriel Fantuzzi.
También agradecer a Marcelo Cresto y toda la gente de la organización, a todos los que mandaron
mensajes de aliento, los que sufrieron la carrera con la transmisión en directo
que hacían Noe y Ale que fueron claves para mi llegada.
No quiero seguir explayándome, pero tampoco quiero dejar de
expresar todo lo que vivimos y dejar en claro que solo pudimos hacerlo
gracias al apoyo indiscutido de ustedes, sponsors, familia y amigos, que siguen
sosteniendo en sus manos y sus acciones, mis sueños.
Muy pronto les voy a pasar los datos del mural que
realizaremos en Avellaneda, para que nos acompañen a mejorar nuestro espacio.
Christian Améndola.